Luego de un día de trabajo, nada mejor que sentarse en Buller a tomar una pinta de cerveza hecha ahí mismo. La seleccionada para hoy fue la Dry Stout, su sabor amargo y fuerte, era perfecto para el momento. El lugar es hermoso, en el interior las mesas altas y los bancos, así como la barra, le permiten a los clientes disfrutar de la cerveza y comida. Así también, afuera se pueden sentar de la forma más característica de Buenos Aires, en la vía pública. (No se si esta forma de sentarse en restaurantes se presenta en otros países, al menos en Costa Rica no)

Además, para acompañar la cerveza, unos nachos que son completamente diferentes a lo que se conoce en Costa Rica. En este lugar, la gran cantidad de queso maduro derretido era lo más llamativo, y sin mentir, tenían solamente como 6 frijoles en la superficie y nada de carne. En general, estaban buenos (a mi con queso me ganan ;-) ).

Más >